¿Qué ocultamos?

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“Le explicaré algo sobre los sueños para que no los considere tonterías. Ellos nos dicen lo que estamos intentando ocultar. Pero lo dicen todo mezclado, como las piezas de un rompecabezas”. – Spellbound, de Alfred Hitchcock.

Aunque no fue el primero en darse cuenta que en nuestra mente había cosas escondidas, cosas que nunca sacábamos a la luz, Freud fue quien dio popularidad y asentó las bases de lo que hoy conocemos como inconsciente.

Fue el primero en estudiar con mayor profundidad esta parte de la mente, donde se sitúan nuestros más profundos deseos, sentimientos y recuerdos; nuestras más temidas angustias, fobias, obsesiones, paranoias y miedos.

Frecuentemente deseamos cosas sin entender los motivos por los que lo hacemos, nos descubrimos conocedores de datos que supuestamente desconocíamos. Son motivos, hechos y acontecimientos que queremos esconder de nuestra propia razón, por lo que los encerramos en un cajón bajo mil cerrojos.

Si buceásemos en nuestro inconsciente no lo soportaríamos, nuestra lógica se ahogaría en todo aquello que hemos reprimido, todo aquello que a lo largo del tiempo hemos enterrado bien al fondo para que nunca saliese a la luz.

Son las cosas que moralmente nos reprochamos, no queremos aceptarlas y no estamos dispuestos a asumirlas.

Pero con Freud con sus investigaciones se puso de manifiesto que estos deseos y fobias conseguían burlar en algunos casos las barreras impuestas por nosotros mismos y mostrarse al mundo.

Es el caso de algunos actos involuntarios, chistes, juegos de palabras, lapsus lingue, pero sobre todo, de los sueños. Así expuso el psicólogo que “Los sueños utilizan todos los símbolos ya presentes en el pensamiento inconsciente, porque éstos se adaptan mejor a las exigencias de la construcción onírica, dada su aptitud a ser representados, y también porque, en general, escapan a la censura”

La mente inconsciente es cientos de milisegundos más rápida que la consciente cuando estamos despiertos, pero en los sueños no ocurre lo mismo. Se abre así una vía para conocernos, en la Freud aplicará lo que llamó psicoanálisis.

Era una técnica que buscaban dar caza a aquello que huía de nuestro pensamiento consciente.

El séptimo arte no tardaría en asumir este tema, de nacimiento próximo al suyo.

Así vemos como desde Spellbound de Alfred Hitchcock en 1945 hasta Eternall sunshine of the spotless mine de Michel Gondry en 2004, sus directores han utilizado la técnica freudiana como método de cura para los protagonistas en sus historias.

No obstante el cine no sólo se va a centrar en el enfoque médico del psicoanálisis, sino que el tema del inconsciente va a ser analizado en la gran pantalla de muchas y diversas maneras en las películas, pero las cuales siempre reunirán los requisitos de ser representadas mediante alteraciones del orden lógico, desenfoques e imágenes rápidas.

Encontramos así películas como El exorcista, Belle de Jour, Lost Higway, The Obscure Object of Desire, Dogville, Mulholland Drive…

En todas se trata de enfrentarte con tu yo mismo, torcer tu sueño para que choques de bruces con la realidad.

Y es que al fin y al cabo, nuestro inconsciente podrá vivir en los sueños, pero a nosotros no nos queda otra que vivir en la realidad.

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